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Elementos diferenciales [en lo “trans”][1]

Elementos diferenciales [en lo “trans”][1]

Autora: Elizabeth Núñez González
Practica el psicoanálisis en la Ciudad de México y es miembro de L’instance lacanienne.

«Frecuentemente  me interrogo por esta dualidad –mi transexualidad–, mas no encuentro respuestas ante este error de la naturaleza. Mis padres me enviaron con psiquiatras, pensando que eso que ellos consideraban una desviación sería aliviada, incluso curada. Sería tan simple si todo se explicara sobre el diván.»
Alexandre Cerdan[2]

Es la posición frente a la Cirugía de Reasignación Sexual la que, desde el principio y hasta ahora, constituye uno de los elementos centrales y de difícil acuerdo entre los grupos, tanto en los ámbitos legales, sociales, militantes, médicos y también dentro del campo psi.

En lo que respecta al psicoanálisis notamos que existen diversos argumentos para pronunciarse en contra de tal intervención. Es el caso de Genèvieve Morel, Marcel Czermak y Herry Frignet, quienes han tenido una postura crítica frente a la medicina y los médicos que participan de la reasignación sexual. Morel argumenta que participar de las CRS es una forma de alimentar la pulsión de muerte y el empuje-a-la-mujer[3]; por su parte, Czermak argumenta que la medicina, al hacerse partícipe de tal procedimiento, se suma a la locura transexual[4]; por último, Frignet denuncia una especie de sumisión del médico ante el mandato transexual, al participar de un montaje perverso que reniega de la castración.[5]

Por su parte y sin decirse “a favor de”[6] hay posturas tales como las de Erik Porge[7], Jean Allouch[8] y Catherine Millot[9], quienes reconocen la pertinencia vital que para muchas personas transexuales tienen las modificaciones corporales, especialmente la CRS. Explícitamente y con apoyo de los últimos desarrollos de Lacan, Millot concibe la CRS como una suplencia del Nombre-del-Padre, concepción propuesta por Lacan en el Seminario RSI[10], la cual considera un amarrage suplementario que viene al lugar de aquel del significante primordial que no habría tenido lugar. Lacan sobre Schreber habría dicho que la “metáfora delirante”, servía como un intento de estabilizar la forclusión del Nombre-del-Padre.[11] Sobre la misma línea, pero apoyada en elaboraciones posteriores, correspondientes con la noción de La mujer, Millot escribe:

Al menos en lo que concierne al transexual masculino, plantearé la hipótesis de que el síntoma transexual strictu sensu (convicción y demanda de transformación), corresponde al intento de paliar la carencia del Nombre del Padre, es decir poner un límite, un alto, constituir un suspenso a la función fálica. El síntoma transexual funcionaría como suplencia del Nombre del Padre, en tanto que el transexual tiende a encarnar a La mujer.[12].

El síntoma, lo sabemos desde Freud, no es simplemente el elemento subjetivo que genera sufrimiento en el sujeto, por lo que no se trata, en psicoanálisis, de aspirar a desembarazarse de él. De entrada y siguiendo a la misma Morel, en su lectura a Freud, reconocemos que el síntoma juega un papel paradójico en dos sentidos: como satisfacción de la pulsión, así como defensa del sujeto contra el goce.[13] Es así que, a diferencia de otras terapéuticas, particularmente las que de manera abierta o velada se basan en un modelo correctivo, el psicoanálisis no se propone arrancar el síntoma, por ejemplo, intentando sustituir “pensamientos irracionales” por “racionales” apoyados en una supuesta “verdad común”. Sabemos que eso no sólo puede caer en el fracaso, sino que puede llevar al límite al propio paciente. El psicoanálisis reconoce un imposible ante el cual la palabra, en ocasiones, no es suficiente para bordear. Para algunas personas transexuales la CRS es un asunto crucial, un amarraje desde lo real sin intermediación significante, que cumple su función.

Por mi parte, también considero que la CRS puede venir, en algunos casos, a anudar supliendo aquella carencia. Destaco que este “en algunos casos” no es una posición relativista, sino la necesaria insistencia de que no podemos generalizar, y para ello, es preciso retener la diferenciación estructural.

Sosteniendo una sola postura, ya sea a favor o en contra, sin considerar lo que ocurre en transferencia, se propiciarían pasajes al acto (operación para todos) o bien se mantendría una posición patologizante y deficitaria (que nadie lo haga porque lo que hay que hacer es que la persona “acepte su realidad”). Por ello considero que de poco vale una intención como la de Firgnet quien dice que los analistas “debemos proponer otro tipo de respuesta a las demandas del transexualismo [que no sea la de la CRS], que examine su más allá; en otras palabras, que revele la estructura del sujeto que las plantea.”[14] La demanda al analista no viene del analista mismo, y hecha ésta, además, no determina ninguna ruta fija ni un mismo fin.

Con Lacan, especialmente dentro de su enseñanza de los años 70, el síntoma se concibe como la vía propia para la dirección de la cura. Concepción de una clínica que no pretende sustituir, disminuir, ni quitar lo particular del sujeto que se revela en su síntoma, sino que apuesta por hacer con ello el campo de posibilidad para el sujeto, al tiempo que se sabe que hay un límite en la terapéutica de la palabra. Es el tope mismo de lo real que también le atañe.

Todo esto es de enorme importancia pues permite complejizar la discusión sobre las “clínicas”, que se denominan a veces en singular, “clínica analítica”. “Clínicas”, porque a pesar del nombre genérico “psicoanálisis”, es el analista el que se juega en transferencia, con cada analizante, cada vez, formando parte del caso mismo.

[1] Este texto corresponde a la primera parte del capítulo 5, titulado “Elementos diferenciales” de la tesis: La feminidad en la lógica transexual. Aporte psicoanalítico sobre el estudio de la transexualidad. Esta tesis fue inscrita en el programa doctoral en Ciencias Sociales con Especialidad en Psicología Social de Grupos e Instituciones de la Universidad Autónoma Metropolitana-X de México, presentada el 22 de febrero de 2021.

[2] A. Cerdan, Transsexuelle et convertie à l’islam, Editions Alphée, Paris, 2010. [Traducción personal]

[3] Cfr. G. Morel, Ambigüedades sexuales: Sexuación y psicosis, Manantial, Argentina, 2002.

[4] “Que los médicos mismos se vean atrapados por esta especie de locura de confundir los asuntos anatómicos con los asuntos del significante, esto indica hasta qué punto los médicos se han convertido en ‘espada’. Hay una locura de la medicina, que indica bien hasta qué punto ella ya no está en absoluto en su lugar legítimo […] la medicina se ha convertido en un delirio.” M. Czermak, « Entretien avec Nicolas P. », en Association Freudienne Internationale, Sur l’identité sexuelle : À propos du transsexualisme II, Actas de las jornadas del 30 de noviembre y primero de diciembre de 1966 en el Centre Hospitalier Sainte-Anne, AFI, Paris, 1996, pp. 393-394. [Traducción personal]

[5] H. Frignet, El trasexualismo, Nueva Visión, Buenos Aires, 2003, p. 125.

[6] E. Porge, Entre tentativa y tentación de curar. A partir del transexualismo (2000), en http://apalabra.com.mx/index.php/2017/10/06/entre-tentativa-y-tentacion-de-curar-a-partir-del-transexualismo-erik-porge/

[7] Ídem.

[8] Cfr. J. Allouch, “Avergonzados”, en Revista Imago, Agenda #93, Letra Viva, Buenos Aires, Septiembre de 2005.

[9] C. Millot, Exsexo. Ensayo sobre el transexualismo, Ediciones Paradiso, Argentina, 1984.

[10] Cfr. J. Lacan, “Clase del 11 de febrero de 1975”, en RSI (1974-1975), versión crítica establecida por Ricardo Rodríguez Ponte, EFBA, Buenos Aires, s/f, p. 16.

[11] J. Lacan, “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible en la psicosis” (1958-1959), en Escritos 2, Siglo XXI, México, 2003, p. 559.

[12] C. Millot, Exsexo. Ensayo sobre el transexualismo Op. cit., p. 34.

[13] G. Morel, Ambigüedades sexuales: Sexuación y psicosis, Op. Cit., p. 52.

[14] H. Frignet, El trasexualismo, Op. Cit., p. 125-126.

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